¿Un refresco después de rodar?

¡Derrumba el mito!

 

Tras una larga sesión de entrenamiento, la sensación de sed es traicionera, comienzan a llegar a nuestra mente imágenes del refresco frío quita sed que vemos en la televisión o en espectaculares; pese a que has escuchado hablar de sus pocos o casi nulos beneficios a la salud te justificas diciendo que es un premio al esfuerzo después de entrenar.  Pero, ¿qué tan malo puede ser?

Es cierto que las 140 calorías que contiene una lata de refresco de 355 ml no romperán tu dieta, sobretodo si tu entrenamiento está nutrido de muchos kilómetros; sin embargo beber un refresco no es la mejor bebida para rehidratar nuestro organismo post entreno. 

Aunque te brinda un plus de energía, el motivo del porqué el refresco es una decisión errónea a la hora de reponer las sales minerales es porque ofrece grandes cantidades de azúcar y no aporta sodio ni proteína para rehidratar  y rellenar adecuadamente tus depósitos de energía en los músculos.

Los refrescos contienen fructosa y jarabe (alrededor de 55% fructosa y 45% glucosa), al existir tal cantidad concentrada de azúcar nuestro organismo pierde agua celular para poder igualar la concentración lo que provoca que nuestra sed aumente y nos deshidratemos aún más.

Si tu antojo es muy grande siéntete seguro de que una lata no te hará mal, pero sí te recomendamos acompañarla con un snack que contenga proteína y sodio y una botella de agua.

Foto: Red Bull Content Pool

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