¿Siempre con plato grande?

Cuándo y cómo usarlo.

 

Cuando comenzamos a montar en bici de forma regular, soñamos con mover mucho desarrollo, con avanzar muchos metros gracias a una sola pedalada. Pero olvidamos que, con cadencia y un desarrollo más liviano podremos ser más eficientes y, sobre todo, desgastar menos la musculatura. Algo que, como saben, resulta esencial para llegar suficientemente frescos al tercer sector de la competencia, la carrera a pie.

Y una de las formas más básicas de conseguir una cadencia ligera es utilizar el plato pequeño. Evidentemente, durante una bajada en la que se alcanzan velocidades que rondan los 70 kilómetros a la hora no lo vamos a usar, pero suele ser rentable en zonas que, aunque aparentemente llanas, tienen un pequeño desnivel.

Además el plato pequeño es una herramienta esencial durante la pretemporada. Cuando queremos ganar fondo y volumen es mejor que lo hagamos sin castigar mucho la musculatura de la parte inferior del cuerpo, sino ganar en agilidad. Ya habrá tiempo de trabajar la potencia de las piernas en épocas de competición, donde la calidad será más importante a la cantidad.

Por último, no duden en utilizarlo durante la competencia, especialmente durante los últimos kilómetros del sector ciclista. Así conseguirán que sus piernas lleguen mucho menos hinchadas a la segunda transición, facilitando los primeros kilómetros de la carrera a pie. Sobre todo en distancias superiores a 70.3.

Foto: Trek

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