No grande, sino Gigante

Apoyado en una prótesis en su pierna derecha Rubén Grande se ha convertido en un grande del triatlón

 

 

“En un accidente en Cabo San Lucas hace ya 18 años. Gracias a Dios perdí una pierna pero no la vida”, así inicia el relato de Rubén Grande, triatleta de largas distancias que compite con una prótesis como pierna después del accidente  que cambio su vida.

 

Rubén era triatleta desde antes de sufrir el accidente,  “de hecho lo empecé a hacer porque era buen corredor, me acuerdo que en los primero triatlones salía del agua y ya no había bicicletas;  en la segunda etapa alcanzaba a algunas personas y corriendo rebasaba aún más. Pero después de mi accidente, lo único que pude hacer es nadar. Toda mi rehabilitación fue en el agua”, recuerda Rubén.

 

Aunque después de su accidente no imaginó volver a hacer triatlón, sin embargo luego de completar el Cruce de Cancún ya con la prótesis se animó a desempolva la bicicleta y comenzar a reaprender la técnica de pedaleo en el estacionamiento de su casa. Una vez que pudo completar 40 kilómetros en bici comenzó a investigar qué tipo de prótesis necesitaba para poder participar en un triatlón, estaba decidido: iba regresar.

 

De la mano de la asociación Challenged Athletes Foundation, la cual se dedica a apoyar a personas que sufren alguna discapacidad y se quieren incorporar al deporte. “Ellos me ayudaron a conseguir mi prótesis. Fue así como empecé con un triatlón sprint, después un olímpico, hasta que poco a poco se hicieron las distancias más largas y un día llegó a mi mente un Ironman”, recuerda Rubén.

 

Se convirtió en finisher del Campeonato Mundial Ironman en Kona, dentro de la categoría de atletas especiales. Tiene más de 12 años haciendo triatlón, deporte que siempre fue su sueño pero que nunca imaginó llegar a él. Rubén piensa que así como en el ciclismo, la vida es una mezcla de rectas, vueltas, subidas y bajadas que bien hay que saber cómo enfrentar. Así es como Rubén ha decidido integrarse con la curva en un nuevo giro que le está dando a su vida profesional.

 

No existe un momento  ideal para empezar a hacer las cosas sino el instante en que decides dejar de pensarlo para poner manos a la obra. “Es cuestión de hacer callos y ampollas”, explica quien a pesar de no tener una pierna , se ha adaptado a la perfección a las exigencias de un deporte tan especial como el triatlón, en especial a las largas distancias”.

 

Tengo una desventaja porque  la pierna con la prótesis no tiene mucha fuerza, pero sí cadencia. Casi toda la potencia viene de la pierna izquierda, que es la que tengo completa”, comenta Rubén reconociendo sus fortalezas y debilidades. Cuando salgo a rodar con amigos me considero un ciclista intermedio; cuando nado, que es lo que mejor hago, un triatleta avanzado; y la carrera, es lo que más trabajo me cuesta”, agrega Rubén, quien después de  su accidente ha competido en Nueva Zelanda, Suiza, Alemania, Canadá, Australia y ahora en Hawai. “Las cosas que realmente valen la pena , las tienes que intentar más de una vez . Y a veces es necesario empezarlas desde cero. En mi caso, tuve que volver a aprender a  caminar”.

 

 

El número clave en el triatlón no es el 3, sino aquel del que partimos y que tenemos que regresar en más de una ocasión: el cero.

 

 

 

 

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